martes 8 de marzo de 2011

Mujer

Leer un libro es una de las vías para conocer otros mundos, otras personas -aunque, concordemos que no hay nada mejor que empaquetar todo en una maleta y subir a un avión-, bueno, volvamos a lo de la lectura, un hábito que nos permite disfrutar de todos los mundos sin movernos del sofá.

Mi más reciente viaje literario-imaginario fue tranquilo, leccionador y sin turbulencias, aunque sí aparecieron algunas nubecitas. Lo más interesante de este viaje fue que pude entrar en la casa, en el altar de cada mujer que con tanta inteligencia fue retratada por el sacerdote Fabio Melo, en el libro Mulheres de Aço e de Flores (Mujeres de acero y de flores).

Las historias que el padre retrata están salpicadas de amor, pasión, dolor, delirio, esperanza, superación, vanidad, desaliento y todos los tópicos que acompañan el día a día de la mitad de la población del mundo. Sentimientos, defectos y virtudes que acompañan al universo femenino desde la primera mujer que habitó la Tierra.

Mujeres de diferentes ambientes sociales, épocas, edades e ideología, que envejecen y que luchan para no tener arrugas...mujeres que como yo, como millones, sabemos ser de flores y de acero.