Ultimamente creo estar viviendo un deja vù. La policía de Brasil "comete errores" tan contundentes como los comete la de República Dominicana: sueltan balas sin ninguna razón y sin pensar que a quien están disparando es inocente y nada tiene que ver con el delincuente.
Hace una semana fueron apresados tres grandes pejes: un banquero, un inversionista y un ex-síndico de São Paulo, todos envueltos en el desvío de dinero y la corrupción que parece no tener punto final. Ese me recuerda al caso Baninter.
La ministra de la Casa Civil está siendo cuestionada por haberse metido en las negociaciones de la venta de la mayor línea aérea brasilera. Ese se me parece al caso de la Secretaria de Educación y el asunto del desayuno escolar.
Hoy en la mañana vi un reportaje de los moradores de un edificio que por un mal cálculo al momento de la construcción dejó decenas de muertos y los familiares de estos en la calle, diez años después aún reclaman, con un bizcocho cada año, la indemnización. Esa historia me recordó a la vez que en un sector de Santo Domingo celebraron el aniversario de un hoyo que había abierto una empresa dominicana y así lo dejó.
Les digo la verdad, yo creo que cuando Dios echó las siete plagas al mundo tenía el ojo puesto en América Latina.
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1 comentarios:
Hola Noda!
Es tragicómico eso que cuentas. Es tan triste que da risa. Que la impunidad, la violación de los derechos humanos, la corrupción y la falta de instituciones sea la regla y no la excepción en nuestro continente. Crees que es casual que tengamos más riqueza, productos y recursos en este lado del mundo y sigamos siendo los más pobres?
Muy triste y vergonzoso.
Dania
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